El Seibo.– El historiador y director del Archivo General de la Nación (AGN), Roberto Cassá, presentó en El Seibo los tomos I y II de su obra Los del Monte, una investigación que ofrece una mirada profunda a uno de los episodios más significativos de la historia dominicana: el movimiento insurgente conocido como los Gavilleros, desarrollado durante la intervención militar estadounidense en el país entre 1916 y 1924.
La presentación formal de la obra estuvo a cargo del licenciado Héctor Rivera, quien expuso el contenido, alcance e importancia de esta publicación para el estudio de la historia nacional.
Rivera destacó que Roberto Cassá realizó un amplio trabajo de investigación en toda la región Este. En la provincia de El Seibo desarrolló labores de campo en Pedro Sánchez, Arroyo Grande, Anamá, El Cerrito, Manchado, Candelaria, Magarín, Las Cuchillas, Los Corazones, El Fuego, Bejucal, Miches y otras comunidades del municipio.
Explicó que estas labores estuvieron orientadas a documentar y profundizar en los acontecimientos históricos vinculados al movimiento gavillero en la provincia. Asimismo, valoró la importancia de estos estudios por su contribución al rescate y difusión de un episodio fundamental de la historia dominicana.
Durante su intervención, Cassá profundizó en la complejidad del movimiento gavillero, destacando que este fenómeno histórico no puede interpretarse desde una sola perspectiva ni reducirse a explicaciones simplistas.
Explicó que, en numerosos casos, los insurgentes mantenían vínculos con sectores de poder rural e incluso llegaron a resguardar intereses de algunos hacendados, quienes, bajo determinadas circunstancias, los percibían como aliados, no solo por conveniencia práctica, sino también por afinidades e intereses compartidos.
El encuentro reunió a 95 personas, entre profesionales, líderes comunitarios, estudiantes e interesados en la temática abordada por la obra, y contó con la participación de destacadas personalidades de diversos sectores de la sociedad.
Entre los asistentes destacó la presencia del ingeniero Yamel Valera, viceministro de Economía, Planificación y Desarrollo, quien tuvo a su cargo las palabras de bienvenida.
La puesta en circulación se desarrolló en un ambiente de interés cultural y académico, propiciando el intercambio de ideas y la reflexión sobre un período clave de la historia nacional, así como sobre la importancia de continuar promoviendo investigaciones que contribuyan al conocimiento y preservación de la memoria histórica dominicana.
Santo Domingo. – Preservar la memoria histórica de una nación requiere instituciones capaces de proteger y garantizar el acceso a los documentos que testimonian su trayectoria. Desde su creación en 1935, el Archivo General de la Nación (AGN) ha sido el principal responsable de resguardar la memoria documental de la República Dominicana, desarrollando su labor a través de tres sedes que reflejan su crecimiento institucional y el fortalecimiento del compromiso estatal con la conservación del patrimonio histórico.
Los antecedentes del Archivo General de la Nación
Los antecedentes del AGN se remontan a diversas disposiciones adoptadas tras la Independencia Nacional. En 1847, el Congreso Nacional ordenó el traslado de antiguas escribanías públicas heredadas del período colonial hacia la Suprema Corte de Justicia. Más adelante, en 1859, el Poder Ejecutivo creó la plaza de archivero público, adscrita al Ministerio de Interior y Policía, iniciativa que sentó las bases de un archivo nacional.
Sin embargo, fue en 1935 cuando el Archivo General de la Nación quedó formalmente organizado mediante la Ley Núm. 912, considerada avanzada para su época por establecer presupuesto y normas archivísticas para la institución.
La primera sede: el nacimiento institucional
La primera sede del AGN fue inaugurada ese mismo año durante el gobierno de Manuel de Jesús Troncoso de la Concha. El edificio estaba ubicado en la esquina de las calles Las Damas y Pellerano Alfau, en la Ciudad Colonial de Santo Domingo. Aunque modesta, aquella sede representó el nacimiento formal de una institución dedicada a custodiar la documentación histórica dominicana y marcó el inicio de una política orientada a la preservación organizada de los documentos nacionales.
La expansión y fortalecimiento del Archivo
Con el crecimiento de sus funciones y colecciones, el Archivo necesitó instalaciones más adecuadas para garantizar la conservación documental. El 12 de enero de 1941 fue trasladado a un edificio ubicado en la calle Arzobispo Nouel núm. 52, entre José Reyes y Sánchez, inmueble que anteriormente ocupó la Cámara de Comercio de Santo Domingo. Posteriormente, ese mismo año, pasó a otro local en la calle Arzobispo Nouel núm. 41, ampliando así sus capacidades institucionales.
Estas mudanzas reflejaron la necesidad de contar con espacios más apropiados para proteger el patrimonio documental del país en una etapa en la que comenzaban a fortalecerse los criterios técnicos de la archivística moderna.
La actual sede: un edificio concebido para preservar la memoria
La tercera y actual sede del Archivo General de la Nación fue inaugurada el 28 de febrero de 1954. Su construcción había sido encargada en 1953 al ingeniero Francisco Martínez Alba, bajo un diseño de estilo neoclásico moderno e inspirado en la arquitectura de la antigua Grecia.
Más allá de su valor arquitectónico, este edificio representó un paso decisivo en la consolidación institucional del AGN, al ofrecer mejores condiciones para la preservación física de los documentos históricos y garantizar el acceso ciudadano a la información.
La existencia de una infraestructura archivística especializada constituye un elemento fundamental para proteger la memoria documental frente al paso del tiempo, los factores ambientales y otros riesgos que amenazan los fondos históricos.
Archivos Regionales
En las últimas décadas, el AGN también ha fortalecido su presencia territorial. En 2015 inauguró su primer Archivo Regional en San Juan de la Maguana, acercando los servicios archivísticos a las comunidades del Sur del país. Para 2026 está prevista la apertura del Archivo Regional en Santiago, ampliando así el alcance institucional y fortaleciendo los procesos de conservación, investigación y acceso a la información histórica.
A 91 años de su creación, el Archivo General de la Nación continúa siendo una de las instituciones culturales más importantes de la República Dominicana. Sus tres sedes forman parte de una historia de crecimiento marcada por el compromiso permanente con la preservación documental y la protección de la memoria histórica nacional.
El Archivo General de la Nación celebra su 91 aniversario consolidándose como una institución fundamental en la preservación de la memoria histórica dominicana y en la garantía de acceso a la documentación para investigadores, estudiantes y ciudadanos interesados en conocerla.
Durante estas nueve décadas, miles de documentos de valor histórico han sido rescatados, organizados, restaurados y digitalizados para asegurar su adecuada conservación y facilitar su consulta y difusión. Esta labor ha permitido proteger el patrimonio documental de la nación y consolidar la confianza de figuras del ámbito cultural, académico, empresarial y gubernamental, tanto del país como del exterior, que han decidido donar sus colecciones documentales al AGN.
Hasta febrero de 1982, la institución había recibido unas 100 donaciones. Sin embargo, como resultado del proceso de modernización y desarrollo institucional impulsado en las últimas décadas, desde el año 2005 hasta la fecha el AGN ha recibido más de 1,120 donaciones de personas e instituciones nacionales e internacionales, ampliando significativamente su acervo documental histórico. Este crecimiento es reflejo del fortalecimiento institucional y del trabajo técnico especializado que respalda cada uno de los procesos del AGN.
Detrás de cada documento restaurado, clasificado o digitalizado hay un equipo de profesionales capacitados que garantiza el tratamiento adecuado de los fondos documentales y facilita su consulta por parte de investigadores y ciudadanía.
Consciente de esta responsabilidad, el AGN ha impulsado de manera continua la formación de su personal mediante cursos, diplomados y maestrías, al tiempo que ha extendido estos procesos formativos a instituciones públicas y privadas y a todas las personas interesadas en especializarse en archivística.
En los últimos 20 años, el Archivo General de la Nación ha experimentado una profunda transformación orientada a convertirse en un archivo moderno, funcional y accesible. Este proceso ha permitido organizar depósitos documentales, describir adecuadamente la información, impulsar la digitalización de documentos, desarrollar servicios en línea y consolidar la Sala de Atención al Usuario bajo normas y políticas que garantizan tanto el acceso como la preservación documental.
Como parte de este proceso, el AGN ha desarrollado también técnicas de restauración documental que permiten intervenir y recuperar documentos con distintos niveles de deterioro, contribuyendo a mejorar su estado de conservación y garantizar su preservación a largo plazo. A ello se suma el desarrollo de capacidades tecnológicas orientadas al uso de plataformas que facilitan el acceso a la información resguardada por la institución.
Los retos actuales se concentran en la gestión de documentos electrónicos y en la incorporación de herramientas tecnológicas que contribuyan a eficientizar los procesos archivísticos y ampliar el acceso a la información, como parte de su proceso continuo de modernización institucional.
En ese sentido, el AGN ya cuenta con un Departamento de Documentos Electrónicos y ha comenzado a implementar la inteligencia artificial en proyectos específicos, como la transcripción de documentos históricos y el fortalecimiento de la descripción archivística, contribuyendo a agilizar procesos técnicos y facilitar el acceso a la documentación.
Los logros alcanzados por el Archivo General de la Nación evidencian que la preservación de la memoria histórica es el resultado del trabajo especializado, la formación constante y el compromiso de un personal técnico que, día tras día, contribuye a garantizar que las presentes y futuras generaciones puedan preservar y conocer la memoria histórica del país.
Santo Domingo. —José Manuel Caminero Burgos, hijo del reconocido fotógrafo profesional Manuel María Caminero Morcelo (Yulín), donó al Archivo General de la Nación (AGN) más de 35,000 negativos fotográficos producidos por su padre, quien ejerció su oficio durante más de cuatro décadas.
El acervo recibido documenta momentos relevantes de la historia nacional como la Revolución de Abril de 1965, de los periódicos Patria y Fragua, de la Universidad Autónoma de Santo Domingo, Radio Televisión Dominicana, de inauguraciones de obras durante los gobiernos de Joaquín Balaguer, de la revista Bohío donde además se desempeñó como fotorreportero, entre otras. Su padre mantuvo un estudio fotográfico en un espacio de su residencia hasta los años 1979-1980.
El director general del AGN, Roberto Cassá, resaltó el incalculable valor histórico y la importancia de esta colección, tanto por el período que abarca como por la riqueza de su contenido. Asimismo, informó que el departamento de Materiales Especiales iniciará un proceso de limpieza del material y avanzará la digitalización, por lo menos selectiva de algunas de las zonas más importantes como la Revolución de Abril. No obstante, se hará lo posible por rescatar y digitalizar todo el material entregado.
Santo Domingo. —El historiador Roberto Cassá fue reconocido con el Premio Pluma a la Excelencia, un galardón otorgado por Logo Marca, durante un acto celebrado la noche del martes 21 de abril. La distinción resalta sus méritos profesionales, sus aportes a la sociedad y una trayectoria caracterizada por el compromiso ético.
En la misma ceremonia también fueron premiados el escritor Rafael Peralta Romero y la periodista Edith Febles.
Durante el evento, Lorenzo Gómez Marín, presidente de Logomarca, destacó que pocos actos enaltecen tanto a una persona o institución como el reconocimiento de una labor sostenida en favor de la comunidad, especialmente cuando se ha realizado durante años sin buscar homenajes.
Al recibir la distinción, Roberto Cassá reflexionó sobre la naturaleza del oficio del historiador, que describió como una labor esencialmente solitaria, desarrollada entre documentos, entrevistas y análisis.
Cassá valoró profundamente el premio, al considerar que trasciende lo individual y subrayó que lo asume como un homenaje al conjunto de profesionales e investigadores que han contribuido al desarrollo del pensamiento histórico crítico en la República Dominicana.
El también director del Archivo General de la Nación, dedicó el reconocimiento a sus maestros de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), así como a colegas y amigos que influyeron en su formación desde la década de 1960, destacando el carácter colectivo de sus logros.
En su discurso, Cassá abordó su experiencia al frente del AGN, institución que dirige desde 2004. Reveló que asumió el cargo con la intención inicial de permanecer solo un año, con el objetivo de reorganizar una entidad que entonces se encontraba en condiciones críticas.
Sin embargo, su permanencia se ha extendido por más de dos décadas, período durante el cual ha liderado un proceso de transformación institucional enfocado en la preservación, organización y acceso al patrimonio documental del país. A pesar de las limitaciones que el cargo ha impuesto a su labor investigativa, destacó el trabajo de un equipo comprometido que ha hecho posible consolidar un modelo de servicio eficiente y moderno.
Cassá resaltó los avances del AGN como centro de consulta e investigación. Señaló que la institución recibe diariamente entre 40 y 50 usuarios en su sala de atención, mientras que su plataforma digital ofrece acceso gratuito a cerca de 30 millones de documentos, con un promedio de mil visitas diarias y más de 350,000 visitas anuales.
Este acceso ha contribuido significativamente al fortalecimiento de la investigación histórica, la producción académica y la divulgación del conocimiento en el país y en el extranjero.
No obstante, advirtió que persisten desafíos importantes, entre ellos la actualización tecnológica constante, la capacitación del personal y la promoción de la donación de archivos privados para garantizar su preservación a largo plazo.
El historiador concluyó reiterando su agradecimiento a Logomarca por la distinción y valoró sus iniciativas en favor de la educación y la formación ciudadana. Asimismo, extendió su reconocimiento a los docentes dominicanos y extranjeros que contribuyeron a su desarrollo intelectual.
Santo Domingo. — El destacado historiador y exembajador Bernardo Vega donó al Archivo General de la Nación (AGN) un importante conjunto de documentos, en un acto que reafirma su compromiso con la preservación de la memoria histórica dominicana.
La entrega incluye materiales relacionados con su gestión como gobernador del Banco Central entre 1982 y 1984, así como documentos de su labor diplomática como embajador en Washington durante el período 1997-1999, contribuyendo significativamente al fortalecimiento del patrimonio documental del país.
Al tomar la palabra, Bernardo Vega explicó que esta entrega forma parte de un proceso iniciado hace décadas, motivado por su interés en preservar y poner a disposición del público documentos relevantes para la historia. Señaló que muchos de estos materiales, recopilados tanto en archivos nacionales como internacionales, sirvieron de base para diversas publicaciones de su autoría, mientras que otros permanecían inéditos.
Asimismo, subrayó la importancia de que funcionarios y figuras públicas donen sus archivos personales tras concluir sus funciones. Según indicó, este tipo de aportes permite comprender con mayor profundidad los contextos y decisiones de cada período histórico.
Por su parte, el director del Archivo General de la Nación, Roberto Cassá, expresó su agradecimiento en nombre de la institución y del país, destacando la confianza depositada por Vega y su constante apoyo al desarrollo del archivo.
Cassá también señaló que este tipo de iniciativas ha contribuido al crecimiento sostenido del acervo documental del AGN, el cual cuenta ya con cientos de colecciones privadas donadas por diversas personalidades. En ese sentido, enfatizó que el gesto de Vega constituye un ejemplo a seguir e hizo un llamado a otras figuras públicas y ciudadanos a preservar y donar sus documentos al Archivo General de la Nación, como una forma de contribuir al fortalecimiento de la memoria histórica del país.
Durante el acto se mencionaron otras donaciones relevantes realizadas por figuras como el expresidente Hipólito Mejía, así como importantes aportes documentales de destacados líderes y familias dominicanas, lo que evidencia la creciente confianza de la sociedad en esta institución.
Santo Domingo.– El Archivo General de la Nación (AGN) realizará la conferencia virtual titulada “Expedientes Abiertos: el antídoto contra las noticias falsas está en el AGN”, un espacio de reflexión y análisis sobre el papel de los archivos y la gestión documental en la lucha contra la desinformación.
La actividad contará con la participación de destacadas profesionales del AGN, entre ellas: Izaskun Herrojo, encargada de Hemeroteca-Biblioteca; Orquídea Correa, encargada de Descripción; y Vladimir Morla, encargado de la División de Fuentes Orales.
Durante la conferencia, los expositores abordarán cómo el acceso a documentos históricos, la correcta descripción archivística y la preservación de fuentes orales contribuyen a garantizar información veraz y a combatir la propagación de noticias falsas.
El evento se llevará a cabo el viernes 24 de abril de 2026, a las 10:00 a.m., y será transmitido en vivo a través de la plataforma Zoom, lo que facilitará el acceso a un público amplio interesado en el tema.
Para más información, se invita a seguir los canales oficiales del Archivo General de la Nación.
Para acceder a esta actividad, ingrese al siguiente enlace: https://www.youtube.com/live/4XaRY8-SWYE
Santo Domingo. – El Archivo General de la Nación (AGN) puso en circulación el libro Los del monte, tomos I y II, del historiador Roberto Cassá, una investigación rigurosa que ofrece una mirada profunda a uno de los episodios más significativos de la historia dominicana: el movimiento insurgente conocido como los Gavilleros, desarrollado durante la intervención militar estadounidense en el país entre 1916 y 1924.
Las palabras de apertura estuvieron a cargo de Natalia González Tejeda, directora del Instituto de Historia de la UASD, quien destacó los avances alcanzados por esa entidad en los últimos años, orientados a fortalecer la investigación académica y su difusión. Asimismo, valoró la publicación de Los del monte como resultado del esfuerzo conjunto entre investigadores y el respaldo del Archivo General de la Nación.
González también resaltó la importancia de que las investigaciones académicas trasciendan los espacios especializados y lleguen a un público más amplio interesado en la historia, señalando que este tipo de publicaciones contribuye a enriquecer el conocimiento colectivo sobre el pasado dominicano.
Por su parte, el sociólogo, investigador y escritor Wilfredo Lozano destacó la relevancia intelectual y política de la obra, señalando que constituye un aporte significativo para las ciencias sociales dominicanas. Subrayó el enfoque metodológico adoptado por Roberto Cassá, el cual sitúa en el centro del análisis a la población rural y a los actores tradicionalmente excluidos de la narrativa histórica.
Lozano explicó que esta perspectiva permite reinterpretar las primeras décadas del siglo XX desde una visión “desde abajo”, cuestionando enfoques convencionales que han predominado en la historiografía nacional. En ese sentido, indicó que la obra propone una revisión crítica de la visión tradicional que consideraba a los gavilleros como simples bandidos, planteando en cambio la necesidad de comprenderlos dentro de un contexto más amplio de insurgencia campesina.
Asimismo, destacó el valor de las fuentes utilizadas en la investigación, incluyendo un amplio conjunto de testimonios orales que permiten incorporar la voz de los protagonistas y de las comunidades vinculadas al fenómeno, enriqueciendo así la comprensión histórica del período.
Durante su intervención, el director general del AGN y autor de la obra, Roberto Cassá profundizó en la complejidad del movimiento gavillero, señalando que no puede ser reducido a una categoría única ni simplificada. Explicó que, en muchos casos, los insurgentes mantenían relaciones con sectores de poder rural, llegando incluso a proteger intereses de hacendados, quienes en determinadas circunstancias los consideraban aliados, no solo por razones funcionales, sino también de manera legítima.
No obstante, Cassá subrayó que la intensificación de la violencia en el contexto de la ocupación militar dio lugar a la formación de bandas de carácter puramente criminal, muchas de ellas surgidas de las propias filas insurgentes. Este proceso complejizó la percepción del movimiento por parte de la población, dificultando su interpretación desde una visión homogénea.
El autor enfatizó que el movimiento gavillero no puede ser interpretado bajo la categoría de “bandidaje social”, ya que no se trató de un movimiento de lucha de clases ni de enfrentamiento directo contra los sectores terratenientes. Señaló que los insurgentes no defendían intereses de clase frente a los ricos, ni actuaban como expresión de una confrontación estructural clásica.
En cambio, explicó que el origen del fenómeno debe entenderse en el contexto de los profundos cambios económicos y sociales de la época, caracterizados por la inestabilidad laboral, la proletarización, la pauperización de amplios sectores campesinos y el desplazamiento de poblaciones hacia nuevas zonas, en un escenario marcado por la expansión del capitalismo y las transformaciones del mundo rural.
Cassá indicó que, aunque existía una relación funcional entre insurgentes y sectores del latifundio azucarero, esta no implicaba subordinación ni un rol de servicio a los terratenientes. Más bien, el movimiento se desarrolló en medio de una dinámica compleja, condicionada por múltiples factores estructurales y coyunturales.
Asimismo, destacó que se trató de un movimiento sin dirección política definida, sin articulación con sectores urbanos y sin un proyecto nacional estructurado, lo que limitó sus posibilidades de permanencia. En ese contexto, explicó que los cambios en curso fueron debilitando progresivamente la insurgencia, hasta conducir a su desarticulación.
El historiador señaló que este proceso culminó con los acuerdos alcanzados en 1922, tras los cuales los principales líderes insurgentes depusieron las armas ante la imposibilidad de sostener la lucha frente a la superioridad militar de las fuerzas de ocupación, marcando el cierre de este episodio histórico.
Los del monte, tomos I y II se compone de 17 capítulos, en los que se analiza el fenómeno del gavillerismo desde una perspectiva integral, abarcando su contexto histórico, social y económico. La obra examina aspectos como la insurgencia campesina, el papel de los caudillos, la dinámica de la violencia rural y las transformaciones derivadas de la expansión capitalista en el este del país.
Santo Domingo. - El Archivo General de la Nación (AGN) pondrá en circulación el libro Los del monte, tomos I y II, autoría del historiador Roberto Cassá, en un acto que se celebrará el próximo 7 de abril, a las 5:00 de la tarde, en el Salón de Conferencias de la institución.
La obra ofrece una mirada profunda a uno de los episodios más significativos de la historia dominicana: el movimiento insurgente conocido como los “gavilleros”, desarrollado durante la intervención militar estadounidense en el país entre 1916 y 1924. A partir de una rigurosa investigación, el autor analiza cómo estos grupos armados, integrados principalmente por campesinos del Este, fueron durante años calificados de manera despectiva como delincuentes, cuando en realidad representaban expresiones de resistencia frente al orden establecido.
El libro examina las condiciones sociales, políticas y económicas que dieron origen a este movimiento, así como su impacto en los procesos de construcción nacional. Asimismo, cuestiona las interpretaciones tradicionales que han reducido su significado histórico, proponiendo una comprensión más amplia basada en el contexto y en las dinámicas propias de la época.
En ese sentido, Los del monte destaca que, aunque los llamados gavilleros no constituían una representación formal del campesinado, sí reflejaban una autonomía arraigada en el mundo rural, vinculada a las tensiones propias de la modernización y a las desigualdades estructurales del país.
La institución invita a investigadores, estudiantes, académicos y al público en general a participar en esta puesta en circulación, que busca fomentar el diálogo y la reflexión en torno a este movimiento.